Luego de estar 12 años bajo la tutela de su padre por su condición mental, Britney Spears intentó liberarse de esta situación; sin embargo, una jueza falló en contra de la cantante.
Ayer se llevó a cabo la esperada audiencia por la “libertad” de la estrella pop, quien demandó a su padre para poder administrar por su propia cuenta su carrera y los más de 60 millones de dólares que tiene en su patrimonio.
Incluso, en redes sociales circuló el #FreeBritney creado por los seguidores de la cantante que deseaban que la artista de 38 años pudiera retomar su vida y su carrera; empero, la jueza de Los Ángeles Brenda Pennyse determinó que la demanda de la mujer no procedía, por lo que James Spears conservará la tutela de su hija.
Al principio, la cantante pidió que Bessemer Trust se convierta en la curadora de sus finanzas, luego de que su padre se retiró temporalmente como tutor de Britney por problemas de salud, pero conservando el papel de curador.
Por lo anterior, el abogado de “la princesa del pop” señaló que el James debía retirarse por completo del manejo de la carrera y fortuna de Britney, alegando que el hombre tomaría control de sus “bienes, libros y discos”.
En contraparte, la abogada del padre de Spears indicó que la fortuna de la joven correría el riesgo de perderse en caso de regresarle el control del dinero, situación que fue considerada por la abogada.
Al momento, se espera que la próxima audiencia sea el 16 de diciembre para que Britney y su defensa puedan objetar la resolución de este martes; además, por petición de los abogados de la cantante, Trust sí será la cocuradora de su fortuna junto con su padre.
Aunque la estrella no estuvo presente en la audiencia virtual, su abogado señaló que no volverá a cantar hasta que James deje de ser el administrador de su carrera.