Si has sido víctima del robo de autopartes en Puebla, seguramente has escuchado la frase “no compres en la 46”, la mayoría de las veces, las personas dicen esto con la intención de que no formes parte de ese círculo vicioso en el que los delincuentes roban espejos, llantas u otra pieza que después son fácilmente vendidas a precios más asequibles.
Bueno, ese ciclo no solamente está presente en las autopartes, pues también aparece en el comercio informal en general, muestra de ello es que desde el martes pasado los comerciantes ambulantes han buscado instalarse a como dé lugar en el Centro de Puebla.
Los ambulantes se aferran a las banquetas de la 8 Poniente y la 5 de Mayo, incluso retan a la autoridad, porque saben que apenas logren tomar las calles nuevamente la gente llegará a comprarles y su resistencia habrá valido la pena.
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— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) July 7, 2022
Representantes de los ambulantes piden a la administración municipal (@PueblaAyto) una solución para poder regresar a vía pública a vender su mercancía.
Vía @FotoEnfoque pic.twitter.com/HwW9OxQpDI
Aunque los operativos de las últimas 72 horas han impedido la instalación de ambulantes desde la 12 Poniente y la calle 5 de Mayo, basta caminar unas cuadras para ver como en la 16 Poniente aún hay informales que siguen vendiendo sus productos.
El problema tiene dos artistas, pues muchos poblanos nos quejamos de cómo invaden la banqueta, de la mala imagen que generan, del peligro que representan para automovilistas y peatones, así como de que aumentan de forma considerable la basura en las calles.
Pero en la otra cara de la moneda están los consumidores, que argumentan que los productos son más baratos, situación real debido a que no deben de cubrir los gastos de un negocio formal y el margen de ganancia es más amplio para los ambulantes.
Ropa, útiles escolares, novedades y hasta comida es parte de lo que se puede encontrar en las calles, pero con el regreso del ambulantaje se facilita la operación de giros negros como la venta de drogas, además se vuelve más fácil ser víctima de un asalto.
El empoderamiento de los ambulantes es tal que se niegan a la reubicación y en los últimos gobiernos las estrategias para retirarlos de las calles no han tenido éxito.
Es por ello que la sociedad debe ser consciente de que el ambulantaje es un mal generado por los mismos consumidores, por lo que su extinción depende de que se les deje de comprar y se apueste por fortalecer a los negocios establecidos, con facilidades que les permitan tener precios más competitivos.