Mercados de Puebla: violencia sin freno por la estrategia fallida de Chedraui

Mercados de Puebla: violencia sin freno por la estrategia fallida de Chedraui

Foto: Enfoque

La seguridad en los mercados municipales continúa siendo uno de los principales desafíos para la “administración” de José Chedraui, en medio de una ola de hechos violentos relacionados con cobro de piso, extorsión, narcomenudeo y disputas entre grupos criminales.

 

Y es que aunque el Gobierno Estatal ha reforzado operativos y anunciado estrategias de recuperación de espacios, los ataques armados, ejecuciones y hechos delictivos siguen ocurriendo en centros de abasto como el Mercado Morelos, Mercado Hidalgo, La Fayuca y el Mercado Unión y el gobierno de la “capital imparable” nada más no aparece.

 

El episodio más reciente ocurrió la mañana del 6 de mayo, cuando una balacera en las inmediaciones del Mercado Morelos dejó tres personas heridas, entre ellas un niño de 10 años que recibió un disparo.

 

Pero la violencia en los mercados no es un fenómeno nuevo, durante 2025, la violencia mostró una escalada constante marcada por homicidios, hallazgos de cadáveres, extorsiones y enfrentamientos ligados presuntamente al crimen organizado.

 

Entre los casos más relevantes destaca el del 14 de marzo en el mercado Morelos, cuando un hombre murió tras ser golpeado en el estacionamiento; meses después, el 3 de junio, en las inmediaciones del mercado Mercado Hidalgo, fue abandonado un cuerpo sin vida; apenas unos días después, el 14 de junio, comerciantes y policías protagonizaron una riña en la zona de Hidalgo y La Cuchilla, dejando a varios elementos lesionados.

 

La violencia continuó el 16 de junio, cuando en el mercado Hidalgo fue localizado un cadáver acompañado de un mensaje amenazante, hecho relacionado presuntamente con actividades de cobro de piso; un mes más tarde, el 16 de julio, autoridades informaron la detención de una presunta responsable vinculada con el abandono de cuerpos en  Morelos e Hidalgo. 

 

Durante agosto, el corredor comercial de Mercado 5 de Mayo concentró múltiples denuncias por extorsión, además del hallazgo de al menos tres cuerpos emplayados en distintas semanas.

 

En octubre, la violencia alcanzó a La Fayuca, donde el 21 de ese mes un vigilante fue asesinado a balazos por sujetos que viajaban en motocicleta. Hacia diciembre, nuevamente en el mercado Morelos, se ejecutaron detenciones de personas presuntamente ligadas a La Familia Michoacana, a quienes se les aseguraron droga, armas y dinero en efectivo.
 

En 2026, la situación de inseguridad no ha disminuido, el 11 de febrero fueron hallados restos óseos en una fosa clandestina ubicada en las inmediaciones del mercado Morelos; posteriormente, el 13 de marzo, autoridades detuvieron a “la Patrona”, identificada como cobradora de piso y narcomenudista en la zona. 

 

Ese mismo mes, el 26 de marzo, un hombre fue asesinado a balazos cerca del mercado Hidalgo y, horas después, un comerciante fue ejecutado con múltiples disparos en la zona de la Unión.

 

La violencia recrudeció en abril, el día 19, pues sujetos vestidos de mariachis abrieron fuego en el mercado Morelos, dejando tres personas gravemente heridas; el ataque fue interpretado como una respuesta a detenciones previas ejecutadas por autoridades. 
 

Apenas cuatro días después, el 23 de abril, una joven comerciante de 19 años fue ejecutada cerca del mismo centro de abasto. 

 

Es un hecho que a pesar de los discursos municipales, la realidad es muy distinta en los mercados de Puebla que siguen exhibiendo una crisis que golpea directamente a comerciantes, clientes y trabajadores. 

 

Los reportes de cobro de piso, las detenciones vinculadas con grupos criminales y los constantes operativos evidencian que el problema no es aislado, sino estructural y profundamente arraigado. Y si a eso hay que sumar una autoridad municipal y una SSC deficientes e indolentes, pues no hay mucho margen de maniobra.

 

Y aunque Chedraui insiste en que hay vigilancia permanente, los hechos recientes reflejan que su estrategia es una mentira y no ha logrado devolver la tranquilidad a estos espacios.

 

El alcalde de la “capital imparable” atribuye la situación al “abandono histórico”, pero para muchos sectores esa explicación comienza a resultar insuficiente frente a la persistencia de los delitos y la percepción creciente de inseguridad. 

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