Inseguridad, saturación y mal trato: las quejas que acompañan al anuncio del alza al pasaje

Inseguridad, saturación y mal trato: las quejas que acompañan al anuncio del alza al pasaje

Foto: Enfoque

La Secretaría de Movilidad y Transporte confirmó que durante este 2026 se aplicará un incremento a la tarifa del transporte público, la cual estará condicionada a mejoras tangibles en el servicio y a la modernización de las unidades.

 

Ante el anuncio, Imagen Poblana llevó a cabo un sondeo en diversos paraderos de la capital poblana para conocer la opinión de los usuarios, quienes diariamente dependen del transporte para trasladarse a sus trabajos, escuelas y actividades cotidianas.

 

Las respuestas mostraron una mezcla de resignación, molestia y cautela, algunos aceptarían pagar más si el servicio mejora de verdad, mientras otros consideran imposible asumir otro gasto ante la situación económica actual.

 

En paraderos del Centro Histórico, la zona de la Cruz Roja y la 31 Oriente-Poniente, varios usuarios coincidieron en que el transporte público sí necesita modernizarse, aunque dejaron claro que un aumento solo sería aceptable si viene acompañado de cambios visibles y permanentes.

 

“Si realmente mejoran las unidades y el servicio, yo sí estaría dispuesto a pagar 9 pesos”, comentó un trabajador que diariamente utiliza dos rutas para llegar a su empleo. Explicó que actualmente muchas unidades presentan fallas mecánicas, asientos deteriorados y tiempos de espera excesivos. “Uno entiende que todo sube, la gasolina, las refacciones, pero también queremos ver beneficios nosotros como usuarios”.

 

Renata, una estudiante universitaria señaló que el principal problema no es únicamente el estado físico de los camiones, sino la inseguridad y el mal trato durante los trayectos. “A veces los choferes manejan muy rápido o frenan de golpe. Si van a cobrar más, mínimo deberían capacitarlos mejor y cuidar la seguridad de la gente. Yo no estaría dispuesta a pagar más de 9 pesos" aseveró.

 

Otro usuario, quién prefirió no mencionar su nombre, consideró que un ajuste moderado podría ser razonable siempre y cuando haya supervisión real por parte de las autoridades. “No sirve de nada subir la tarifa si después todo sigue igual, deberían revisar que sí cumplan con las mejoras y sancionar a quienes no respeten;”.

 

Sin embargo, una parte importante de los entrevistados rechazó cualquier aumento, argumentando que el costo actual ya representa una carga fuerte para las familias poblanas.

 

 “Nada de aumento, apenas nos alcanza para lo que cuesta ahora”, expresó Rosario, una ama de casa que esperaba el transporte cargando bolsas del mercado. Señaló que diariamente debe pagar varios pasajes para trasladarse junto con sus hijos, por lo que incluso uno o dos pesos más representarían un gasto considerable al final de la semana.

 

Roberto, un joven que esperaba una ruta en el Centro Histórico reaccionó con molestia ante versiones que hablan de una tarifa de hasta 12 pesos. “Escuché que quieren subirlo a 12 pesos, están locos, con los salarios que tenemos no se puede, todo está más caro y todavía quieren aumentar el pasaje”.

 

Otro pasajero afirmó que antes de pensar en incrementos deberían resolverse problemas básicos como las largas esperas y las rutas saturadas. “Hay horas donde los camiones van llenísimos y aun así no se paran, uno termina viajando incómodo y arriesgándose”.

 

Al preguntarles si han notado cambios recientes en las unidades, varios usuarios reconocieron que algunas rutas presentan mejores condiciones en comparación con años anteriores.

 

“Sí se ve un poco más de limpieza y algunos asientos están más cuidados”, comentó una usuaria frecuente, mientras que otra persona indicó que recientemente ha visto unidades con mejor mantenimiento y menos humo contaminante.

 

No obstante, la mayoría consideró que esos avances siguen siendo limitados y no justifican todavía un incremento significativo en la tarifa.

 

Y es que más allá del estado de las unidades, el tema que más inconformidad generó entre los entrevistados fue el comportamiento de algunos choferes.

 

“Lo que urge mejorar es cómo manejan y cómo nos tratan, muchos no tienen educación vial, manejan como locos, se pelean entre rutas y a veces parece que traen ganado en lugar de personas”, expresó un trabajador que diariamente hace uso del transporte público.

 

Otros usuarios coincidieron en denunciar frenadas bruscas, exceso de velocidad, competencias por el pasaje y falta de respeto hacia adultos mayores y estudiantes.

 

Pueden limpiar los camiones, pero si el chofer sigue igual, de nada sirve”, resumió una mujer, e incluso algunos señalaron que hay operadores que utilizan el celular mientras conducen o no hacen parada completa para permitir que los pasajeros suban o bajen con seguridad.

 

Lo cierto es que la discusión sobre el incremento al transporte público en Puebla sigue abierta; mientras concesionarios y autoridades argumentan la necesidad de ajustar la tarifa ante el aumento en costos de operación, miles de usuarios insisten en que cualquier aumento debe traducirse en un servicio más seguro, eficiente y digno para quienes dependen diariamente del transporte.

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