Madres de desaparecidos en México evocan la lucha de las madres argentinas en 1978

Madres de desaparecidos en México evocan la lucha de las madres argentinas en 1978

Foto: Enfoque, Amnesty

Durante la celebración del Mundial de la FIFA 2026, las madres de personas desaparecidas en México forman un coro distinto que busca hacer escuchar su reclamo de justicia, una búsqueda eficaz de sus hijos y el reconocimiento de una crisis humanitaria.

 

Al evocar a las madres que buscaban a sus hijos durante el Mundial Argentina 1978, en plena dictadura cívico-militar (1976-1983), Adriana Moreno, dirigente de los colectivos Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México y Siguiendo Tus Pasos, encarna esa voz en entrevista exclusiva con la Agencia Sputnik.

 

El paralelismo histórico es evidente para ellas: "Conocemos la historia de las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires, de su lucha por los desaparecidos por los militares, cuando se jugó en Argentina el Mundial del 78, en plena crisis de desaparecidos por la dictadura. Como ellas estamos ahora en México", plantea.

 

En este país hay más de 130.000 personas desaparecidas, más de la mitad de ellas ausentes desde 2018 a la fecha, y cuatro veces más que en Argentina en los años 70, añade Moreno.

 

Según las llamadas "madres buscadoras mexicanas", las autoridades siguen ignorando esa realidad dolorosa a pesar de la presión de organismos internacionales.

 

Así como las madres argentinas en el país sudamericano, cuando la selección albiceleste se coronó campeona del mundo por primera vez en Buenos Aires, las familias mexicanas buscan una estrategia parecida: transformar su dolor íntimo en demanda pública en un escenario deportivo internacional.

 

"Queremos jugar una partidita contra la impunidad… y la queremos ganar. Ese sería nuestro mayor trofeo: regresarlos a casa", explica la madre de Víctor Adrián Rodríguez Moreno, comerciante de autos importados desaparecido desde el 11 de mayo de 2009 en el estado de Coahuila, fronterizo con EEUU.

 

Moreno -quien ha llevado sus denuncias hasta la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- apela a la solidaridad de una población que tal vez desconoce la magnitud del fenómeno del crimen organizado en este país: "Queremos que los visitantes internacionales y nacionales vean esta realidad".

 

EN BUSCA DE UN RESULTADO

 

El lenguaje de su clamor se ha transformado con metáforas deportivas que retratan el desgarro humano que entrañan las cifras: más de 72.000 cuerpos o restos humanos permanecen sin identificar en morgues y fosas comunes de todo el territorio mexicano.

 

Frente a la euforia futbolística que inunda el país, las madres no buscan boicotear la fiesta internacional como otros manifestantes sociales y gremiales: ellas exigen equidad en las prioridades de las autoridades.

 

"No tenemos nada en contra del Mundial, solo pedimos que fuera equitativo con los desaparecidos el gasto y la organización", aclara.

 

El movimiento de búsqueda ha adoptado el Mundial como un escenario para visibilizar a sus hijos: "El balón vuelve a casa y los nuestros ¿dónde están?", es el lema con que buscan llamar la atención de visitantes y nacionales.
 

La campaña durante el Mundial pretende no solo visibilizar rostros sino presionar por acciones concretas: mayor presupuesto y coordinación para búsquedas, inversión en capacidades forenses, registro y atención digna a las familias.

 

Su reclamo es simple y rotundo: parte de los recursos y la atención del torneo deberían destinarse también a la búsqueda de los desaparecidos y al fortalecimiento de la capacidad forense.

 

Mientras miles celebran goles y victorias, las madres buscan que la llegada de visitantes y cámaras internacionales no sea sólo un festejo, sino una oportunidad para mirar la otra cara del país.
 

UN GRITO MUNDIALISTA

 

En su voz late una urgencia que desafía la festividad: convertir la atención global en presión efectiva para que, algún día, el trofeo más deseado sea el regreso a casa de quienes ahora no están.

 

"El espíritu viene siendo el mismo de desolación, de desesperación", dice Moreno con la gravedad de tantos años sin respuestas.

 

En lugar de resignación, las familias mantienen una mezcla de esperanza y urgencia.

 

Cerca de estadios en ciudades anfitrionas como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, las activistas colocan carteles con los rostros de desaparecidos; reparten hojas volantes y relatan la dimensión del fenómeno, y se ponen a patear un balón real a su manera.

 

"Los afiches los ponemos cerca de los estadios y el Gobierno los retira, pero nosotros volvemos a ponerlos", relata con resignación indomable.

 

La intención de las madres no es confrontar a la sociedad que celebra el campeonato mundial de fútbol, sino "sumar a la sociedad a jugar el partido de la búsqueda".

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