Corrupción, política y poder: los escándalos que han marcado a la FIFA

Corrupción, política y poder: los escándalos que han marcado a la FIFA

Foto: Xinhua

La FIFA volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de que retirara la suspensión al delantero estadounidense Folarin Balogun, quien había sido expulsado durante un partido del Mundial de 2026.

 

La decisión se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitara públicamente al titular del organismo, Gianni Infantino, revisar la sanción, lo que desató críticas por una presunta injerencia política en las decisiones deportivas.

 

 

Aunque la FIFA ha sostenido que sus comités disciplinarios actúan con plena autonomía e independencia, la medida fue cuestionada por diversas voces del futbol internacional, que consideran que el caso podría sentar un precedente sobre la influencia de actores políticos en las resoluciones del máximo organismo del balompié mundial.

 

La controversia revive una larga lista de escándalos que, durante décadas, han afectado la imagen y credibilidad de la FIFA. El caso más emblemático ocurrió en 2015 con el denominado FIFA Gate, cuando una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló una red internacional de corrupción que operó durante más de dos décadas.

 

Las pesquisas documentaron sobornos millonarios, fraude y lavado de dinero relacionados con la comercialización de derechos de televisión, marketing y la asignación de sedes para torneos internacionales.

 

Como resultado de esa investigación, varios dirigentes fueron detenidos en Suiza y decenas de funcionarios recibieron sanciones. El escándalo provocó la renuncia de Joseph Blatter a la presidencia de la FIFA y derivó en una profunda crisis institucional que obligó al organismo a prometer reformas en materia de transparencia y gobernanza.

 

 

Otro de los episodios más controvertidos fue la elección de las sedes de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. La designación de ambos países estuvo rodeada de acusaciones de compra de votos y presuntos sobornos a integrantes del comité ejecutivo de la FIFA.

 

En el caso de Qatar, además, las críticas se intensificaron por las condiciones laborales de los trabajadores migrantes encargados de construir la infraestructura para la Copa del Mundo y por los cuestionamientos relacionados con los derechos humanos.

 

Las polémicas, sin embargo, comenzaron mucho antes. Investigaciones periodísticas y judiciales señalaron que durante las administraciones de Joao Havelange y Ricardo Teixeira existieron pagos irregulares provenientes de la empresa ISL a cambio de contratos comerciales.

 

 

Asimismo, dirigentes como Mohamed Bin Hammam fueron inhabilitados de por vida por casos de corrupción vinculados con campañas electorales dentro del organismo.

 

A estos casos se suman críticas constantes por la falta de transparencia en la toma de decisiones, señalamientos sobre presuntas inconsistencias arbitrales en competencias internacionales y cuestionamientos por la cercanía de la dirigencia de la FIFA con intereses políticos y económicos.

 

Desde la llegada de Gianni Infantino a la presidencia en 2016, la FIFA impulsó cambios en sus mecanismos de control, fortaleció los comités de ética y adoptó nuevas reglas de gobernanza con el objetivo de recuperar la confianza perdida tras el FIFA Gate.

 

 

No obstante, episodios como el relacionado con Balogun evidencian que las dudas sobre la independencia del organismo continúan vigentes.

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