El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) podría incorporar a sus operativos un dispositivo capaz de aplicar descargas eléctricas desde la mano del agente. La herramienta, conocida como CTG-5 G.L.O.V.E., forma parte de una contratación prevista por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Los guantes son fabricados por Compliant Technologies y están diseñados para utilizarse como un par táctico convencional hasta que el agente activa un interruptor. Al entrar en contacto directo con la piel, pueden liberar entre 324 y 362 voltios, con un máximo de 380.
La empresa presenta el dispositivo como una alternativa no letal para controlar situaciones de resistencia. En su descripción comercial lo denomina un "compañero invisible" y un "multiplicador de fuerza".
El funcionamiento busca producir dolor suficiente para interrumpir una confrontación sin recurrir a armas de mayor potencia. Cada impulso dura entre 114 y 116 microsegundos y el sistema genera entre 29 y 30 descargas por segundo.
Según el fabricante, "la incomodidad asociada a la estimulación suele ser eficaz para lograr que las personas obedezcan en menos de tres segundos y no deja quemaduras, marcas ni cicatrices".
Preocupación por el uso excesivo de la fuerza
La posibilidad de que ICE equipe a sus agentes con una herramienta eléctrica integrada directamente en los guantes despertó cuestionamientos entre defensores de derechos civiles, quienes tienen en la mira el accionar de la agencia desde el regreso de Donald Trump.
La sociedad estadounidense se encuentra bastante dividida con respecto al accionar de ICE, sobre todo por los ingresos a viviendas no autorizados, detenciones arbitrarias incluso a ciudadanos estadounidenses y el asesinato de varias personas inmigrantes y no inmigrantes. Estas acciones llevaron a varias organizaciones a denunciar a la agencia por violar enmiendas fundamentales de la Constitución de Estados Unidos.
En este contexto, expertos en derechos civiles dudan sobre la implementación de los dispositivos eléctricos. Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre seguridad pública en la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), advirtió sobre el riesgo de que el dispositivo facilite abusos durante encuentros con agentes migratorios.
Otras figuras vinculadas a los derechos de los migrantes se pronunciaron al respecto. Thomas Kennedy de la Coalición de Inmigrantes de Florida declaró a Univision que la herramienta es "sádica". Además, argumentó que su uso deteriora aún más el trato humanitario en los procesos de detención migratoria.
Un contrato todavía sin número de unidades
El aviso del DHS no detalla cuántos guantes pretende adquirir ICE ni establece una fecha exacta para comenzar a utilizarlos. Hasta ahora se sabe que el contrato podría formalizarse próximamente y contempla la entrega de los dispositivos en marzo del próximo año. El monto previsto para la adquisición alcanza hasta 20 millones de dólares.