Día de Muertos: ¿qué pasaría con tus bienes, deudas y cuentas si hoy faltaras?

Día de Muertos: ¿qué pasaría con tus bienes, deudas y cuentas si hoy faltaras?

Foto: Magnific

En México, el Día de Muertos es una celebración que transforma la ausencia en memoria, entre altares, flores de cempasúchil, pan de muerto y fotografías de quienes ya no están; sin embargo, detrás de esta tradición hay una realidad que pocas familias se preparan para enfrentar: la muerte también puede dejar deudas, trámites interminables, gastos funerarios y disputas por el patrimonio que pudieron evitarse con previsión.

 

Aunque hablar de la propia muerte continúa siendo un tema incómodo para muchas personas, dejar asuntos pendientes puede convertir el duelo en una carga económica, legal y emocional para quienes sobreviven; desde la elaboración de un testamento hasta la organización de documentos, cuentas bancarias y contraseñas, anticiparse puede marcar la diferencia entre una sucesión ordenada y un conflicto familiar que se prolongue durante años.

 

Uno de los principales pendientes es el testamento. De acuerdo con las cifras citadas en información del Registro Nacional de Testamentos y del Colegio Nacional del Notariado Mexicano, únicamente entre 4.7 y 7.6 % de los adultos mexicanos cuenta con este documento, lo que deja a la mayoría sin instrucciones legales expresas sobre el destino de sus bienes.

 

Cuando una persona fallece sin testamento, sus familiares deben recurrir a un procedimiento sucesorio intestamentario para determinar quiénes tienen derecho a heredar; la distribución depende de la legislación aplicable y de las circunstancias familiares, mientras que los desacuerdos entre posibles herederos pueden alargar el proceso, elevar los gastos y deteriorar las relaciones.

 

Por ello, elaborar un testamento ante notario permite establecer la voluntad sobre el patrimonio y designar a una persona encargada de ejecutar las disposiciones.

 

Otro asunto que suele pasar inadvertido son las cuentas bancarias, las Afores, las inversiones y los seguros de vida; los recursos no necesariamente quedan disponibles de manera inmediata para la familia, por lo que es fundamental verificar quiénes aparecen como beneficiarios y actualizar sus datos después de acontecimientos como un matrimonio, divorcio o nacimiento.

 

En el caso de las deudas, existe la creencia de que desaparecen con el fallecimiento o de que los familiares deben pagarlas automáticamente con su propio dinero, ninguna de las dos afirmaciones es generalizable; las obligaciones pendientes suelen atenderse dentro del procedimiento sucesorio y con cargo al patrimonio de la persona fallecida, conforme a las reglas aplicables.

 

La situación puede ser distinta cuando un familiar firmó como aval, obligado solidario o coacreditado; también es importante revisar si los créditos hipotecarios, automotrices o personales cuentan con seguros que cubran el saldo en caso de muerte.

 

Los gastos funerarios representan otro golpe para la economía familiar. Un servicio puede costar decenas de miles de pesos, dependiendo de las características del paquete, el traslado, la cremación o inhumación y los servicios adicionales. Cuando no existe ahorro, seguro o plan de previsión, los familiares deben conseguir el dinero en medio de la pérdida.

 

Contratar un servicio anticipadamente puede ayudar a organizar estos gastos, siempre que se revisen las condiciones, coberturas y exclusiones del contrato.

 

A la lista se suma un problema cada vez más común: la información que nadie sabe dónde encontrar; escrituras, facturas de vehículos, pólizas, contratos, identificaciones, estados de cuenta y documentos fiscales pueden convertirse en obstáculos cuando no existe una organización previa.

 

Una alternativa es preparar una carpeta física y un respaldo digital seguro que permitan localizar los documentos esenciales sin exponer información confidencial.

 

El patrimonio digital también merece atención. Correos electrónicos, fotografías almacenadas en la nube, redes sociales, suscripciones, archivos de trabajo y activos digitales pueden quedar inaccesibles si nadie conoce las instrucciones para administrarlos.

 

Los especialistas recomiendan utilizar gestores de contraseñas y establecer mecanismos seguros para indicar qué cuentas deben conservarse, cerrarse o transferirse, sin dejar claves expuestas en documentos de libre acceso.

 

Hablar de estos temas no significa atraer la muerte ni renunciar a la vida, por el contrario, implica reconocer que una decisión tomada a tiempo puede evitar que los seres queridos enfrenten problemas adicionales en uno de los momentos más difíciles.

 

En un país donde cada noviembre se honra a quienes ya partieron, preparar la propia ausencia sigue siendo una conversación pendiente; porque recordar a los muertos forma parte de la tradición, pero dejar resueltos los asuntos que enfrentarán quienes se quedan puede convertirse en una de las últimas y más importantes muestras de responsabilidad y cariño hacia la familia.

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